Abuso Sexual y Violencia de Género

Toda forma de violencia contra la niñez es una grave violación de derechos humanos. Sin embargo, la violencia sexual es claramente uno de los crímenes más horrendos porque supone el sometimiento con base en el engaño, dominación e intimidación de las víctimas, generalmente indefensas. Este tipo de violencia se manifiesta en el acoso, abuso sexual, actos lascivos, violación y explotación mediante la prostitución o la pornografía. Los teléfonos móviles e Internet aumentan los riesgos en este sentido para niños, niñas y adolescentes (NNA), debido al incremento en el número y la circulación de mensajes de contenido sexual, incluso imágenes que muestran actos de agresión por esta causa.

Diversas manifestaciones de este tipo de violencia en el contexto de emergencia humanitaria compleja que atraviesa el país y en razón de las medidas de confinamiento en los hogares por causa de la pandemia del COVID-19 se reportan frecuentemente en distintos medios de comunicación. Y es que, en la crisis actual, muchos NNA enfrentan riesgo inminente de ser sometidos a cualquier forma de violencia sexual que puede quedar oculta, por lo que es indispensable la educación y formación de madres, padres, maestros y ante todo los propios NNA, para que logren identificar estos hechos, puedan visibilizarlos, denunciarlos y protegerse tanto como les sea posible.

Datos inocultables

Las fuentes revisadas para este reporte indican que, entre enero y abril de 2020, 52 NNA fueron víctimas de abusos sexuales: dos niñas (09 y 10); una adolescente (se desconoce la edad) y un niño (3) murieron por esta razón. Este último caso fue especialmente brutal, pues el victimario, hermano de la madre quien había emigrado a Colombia, abusó del pequeño hasta causarle la muerte, para luego lanzar el cadáver al río Guaire en Caracas. Otras adolescentes fueron víctimas de sus padres, una de ellas quedó embarazada y fue obligada a abortar. En otro caso, una madre propició el abuso sexual de sus hijos a cambio de bebidas alcohólicas. En varias de las situaciones reportadas se destaca el conocimiento de las madres y su negligencia al no ofrecer a sus hijos la debida protección. Otros casos resaltantes fueron las denuncias a religiosos por abuso sexual a grupos de niños que en total alcanzan 17 NNA.

El Ministerio Público indicó en enero que, entre 2017 y 2020 atendió 8.966 casos de abuso sexual de los cuales en solo 1.340 (15%) hubo condenados; en 4.335 (48%) hubo imputados y en 3.289 (36,7%) hubo acusados. Los altos niveles de impunidad y el retardo procesal devienen en limitaciones importantes que acrecientan la vulnerabilidad de NNA ante la falta de protección, justicia y reparación.

Trata y explotación

Entre los casos registrados en este periodo hay varios asociados a formas modernas de esclavitud. Entre ellos, se conoció sobre la captura de un hombre que dirigía una red de prostitución de niñas y adolescentes en Caracas, así como la detención de un pedófilo que exponía imágenes en redes sociales y abusó sexualmente de su sobrino (7). Mientras en la frontera entre Colombia y Venezuela (Táchira y Apure), se denunció que grupos armados irregulares reclutaban NNA con fines de explotación sexual, los medios reportaron el caso lamentable de Yosqueilis Zurita (17) quien, a pesar de haber interpuesto la denuncia ante el Ministerio Público sobre lo acontecido en el naufragio del bote “Jonaily José” en abril de 2019, fue secuestrada nuevamente este año y vendida en Trinidad a una red de prostitución.

En la tormenta, hay refugio

La violencia y explotación sexual constituyen atropellos a la dignidad humana que no pueden ser tolerados o escondidos. Nadie, mucho menos una persona menor de edad, debería estar expuesta a este ultraje. La denuncia de estos casos es obligación de cada individuo, la formación en las familias es imperiosa y el respaldo de las escuelas y de la sociedad como un todo, debe ser explícito y oportuno, partiendo del convencimiento de que el Estado es el garante de derecho inalienable de toda persona humana a disfrutar de una vida libre de violencia, sometimiento y explotación.

Aunque las cifras oficiales y hechos noticiosos dan cuenta del saldo pendiente en esta materia, es innegable también la importante labor de documentación, monitoreo, denuncia y acompañamiento a víctimas de violencia basada en género y abuso sexual que vienen realizando organizaciones feministas como AVESA, EXODO, Cepaz, Mujeres en línea, Mulier, La Araña Feminista, Entrompe de Falopio o Tinta Violeta, por nombrar solo a algunas. De igual forma, la Asociación Nacional de Consejeros de Protección (ASONACOP), ha venido fortaleciéndose para brindar a NNA y sus familias una atención adecuada que posibilite que las vulneraciones a sus derechos, especialmente las afectaciones relacionadas con abuso y explotación sexual, no queden impunes.

Finalmente, los medios de comunicación deben continuar visibilizando de manera correcta y pertinente estos casos, respetando la dignidad de las familias, pero enfocados en hacer posible que estos horrores no se normalicen, si no que por el contrario se exija justicia y no repetición.

Reportaje elaborado por la Red de derechos Humanos de Niñas, Niños y Adolescentes
Edición y producción a cargo de Caleidoscopio Humano
Gracias al apoyo de Tejiendo Redes de infancia, con el apoyo de la Unión Europea para América Latina

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