Los pediatras Huniades Urbina y Luis Echezuría, las psicólogas Alicia Núñez Paredes e Irene Ladrón de Guevara y el psicólogo Abel Saraiba recomiendan a los padres y educadores ser honestos y evitar largas explicaciones sobre el nuevo coronavirus, atendiendo las dudas y miedos que puedan tener los niños y niñas ante una enfermedad desconocida.

Una niña viajaba en un tren del Metro de Caracas con su madre y su hermano mayor. Cada vez que paraba en una estación y el vagón se llenaba de gente, la niña sacaba de su morral una mascarilla, arrugada y doblada por la mitad, para taparse la boca. “¿Para qué te la pones si no tienes coronavirus?”, le dijo su madre. La niña respondió que había visto en Internet fotos de gente usándolas en todo el mundo. Incluso antes de que la COVID-19 fuera declarada una pandemia, los niños y niñas ya percibían que lo ocurría en otros países afectaba a sus familias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que “es comprensible que la situación cause estrés y ansiedad”. Los niños son sensibles a situaciones estresantes colectivas y saben más de lo que los adultos creen sobre el mundo que los rodea. 

Dos pediatras y tres psicólogos ofrecen aquí sus recomendaciones para los padres, cuidadores y educadores al momento de hablar sobre la COVID-19 con los niños y niñas. Fueron consultados Alicia Núñez Paredes, psicóloga clínica especialista en terapia familiar; Irene Ladrón de Guevara, psicóloga del desarrollo y experta en infancia temprana; Abel Saraiba, psicólogo coordinador del programa Creciendo sin Violencia de Cecodap; y los pediatras Luis Echezuría, epidemiólogo y profesor titular de la Universidad Central de Venezuela; y Huniades Urbina, exdirector del Hospital de Niños J.M. de los Ríos y presidente de la  Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría. 

1. Antes de hablar con los niños, los adultos deben informarse y manejar su estrés.

  • Lo primero es informarse sobre el nuevo coronavirus revisando fuentes calificadas, como los expertos en salud y las organizaciones internacionales. Aquí puede leer 10 claves para entender el nuevo coronavirus y 7 recomendaciones para prevenir el contagio. Tomar en cuenta que el Covid-19 es nuevo y por lo tanto todavía hay incertidumbre sobre cómo se comporta. Los psicólogos recomiendan seguir dos o tres fuentes expertas, como la OMS y los médicos en quienes confía la familia. “Hay que ser selectivos. En el caso del coronavirus la información está dividida en dos posturas. Hay una alarmista, que hace énfasis en todos los factores de riesgo. La otra subestima el impacto del virus y se enfoca en lo que no nos va a pasar”, dice la psicóloga Irene Ladrón de Guevara.
  • Reconocer que en las redes sociales circula información superficial, incompleta o errónea sobre el Covid-19. “La mayoría de las personas que reproducen información tienen como objetivo ser vistos, destacar, no darnos herramientas para afrontar la realidad”, advierte la psicóloga Alicia Núñez.
  • Consultar al médico pediatra o un experto en salud las dudas que puedan surgir sobre el Covid-19.
  • No recurrir a Google para autodiagnosticarse y automedicarse. 
  • No saturarse de información frente a los niños y niñas. “Ellos perciben la preocupación de sus padres y de los adultos. Hay que transmitir la información que disponemos con la mayor seguridad posible”, dice el psicólogo Abel Saraiba. 

2. Identificar lo que el niño sabe y lo que desconoce.

  • Iniciar la conversación preguntando al niño o niña qué ha escuchado sobre el nuevo coronavirus y qué sabe acerca de los síntomas y las formas de protegerse para evitar el contagio. 
  • No esperar a que el niño pregunte sobre el Covid-19 para hablar con él al respecto. “Es un mito la idea de que es mejor no decirles nada hasta tanto no pregunten. Puede que el niño no exprese sus dudas sobre el tema y, sin embargo, estar muy preocupado. Mientras más información le demos, más tranquilo va a estar”, dice Ladrón de Guevara.
  • Conversar con frecuencia sobre el tema, pero sin saturarlos. La psicóloga Ladrón de Guevara observa con preocupación en su trabajo diario que los niños están cada vez más solos. “Aunque están acompañados, están en manos de los celulares, de la tecnología y de sus pares. Hay muy poca oportunidad de intercambio. Nuestra vida se ha vuelto tan difícil y tan demandante en lo laboral, económico y emocional que damos por sentado que ellos crecerán bien porque les damos de comer y los llevamos a la escuela. Frente al coronavirus, así como frente a cualquier problema, tiene que haber mucha conversación. Si el adulto no se siente seguro, lo primero es informarse”.
  • Establecer contacto con familiares migrantes, sobre todo si se encuentran en países con casos confirmados de Covid-19. El niño o niña puede preocuparse por ellos, y en una llamada o videollamada podrá confirmar cómo están, hacer preguntas sobre la enfermedad y sobre las medidas que han tomado para protegerse.

Una mujer vietnamita lleva a su hija a recibir máscaras faciales protectoras gratuitas. Fotografía de Manan Vatsyayana | AFP.

3. Usar imágenes concretas y evitar explicaciones largas.

  • Se puede conversar el tema con niños y niñas a partir de los 4 años, pero se debe tomar en cuenta que para ellos el virus es una idea abstracta. “La enfermedad no se toca. La amenaza no se ve. La inteligencia de un niño menor a 4 años se concentra en lo que pueden adquirir a través de sus sentidos. A partir de los 5 años comienzan a comprender los conceptos complejos. Preguntan sobre lo bueno y lo malo, la vida y la muerte, la enfermedad y la salud. Sin embargo, a partir de los 4 años los padres pueden explicarle que el cuerpo tiene algo llamado células y que son buenas porque nos defienden”, explica Ladrón de Guevara.
  • Describir el virus con imágenes concretas y evitar las explicaciones largas y técnicas. Por ejemplo, se le puede explicar al niño que los glóbulos blancos son un equipo que nos defiende de otro que nos enferma, y que los miembros del equipo que nos ataca viajan a través de la saliva, como si fueran surfistas. 
  • Usar dibujos o representaciones gráficas sencillas para explicar cómo se produce el contagio y qué pasa en el cuerpo cuando ingresa el virus. “Los niños pequeños aprenden mejor a través de lo que ven y lo que pueden imaginar”, añade Ladrón de Guevara.
  • Usar las experiencias previas del niño o niña para hablarle sobre los síntomas. El doctor Huniades Urbina dice que en su práctica como pediatra le ha servido esta estrategia para explicarles algún procedimiento o el funcionamiento del cuerpo humano. “Por ejemplo, si vas a colocar una vacuna o una inyección de algún medicamento les pregunto si alguna vez han sentido la picadura de un zancudo o de una avispa, o si le han dado un puntapié al jugar fútbol en la escuela”. 
  • Partir de ejemplos concretos, dependiendo de la edad del niño. “En el caso de un niño o niña muy pequeño, se le puede preguntar si recuerda aquella vez que tosía y que le daba fiebre porque estaba resfriado. Luego, decirle que este nuevo virus produce cosas similares, pero suelen ser más graves en la gente adulta”, dice el psicólogo Abel Saraiba. 

4. Ayudarlos a superar el miedo.

  • Considerar que los adultos comprenden que las imágenes del microorganismo redondo, coronado con puntas que sobresalen, corresponden a un virus y no pueden percibirlo a simple vista. Pero los niños pueden verlo como una criatura, como un animal, y es normal que sientan miedo o preocupación. También pueden percibir el miedo que expresan sus familiares y amigos, o que se difunde en las noticias.
  • Si el niño percibe el nuevo coronavirus como un monstruo, animarlo a dibujar el virus tal como se lo imagina o a representarlo corporalmente. También sirve escribir e ilustrar en familia o en la escuela un cuento sobre el monstruo, basado en su imaginación y en la expresión de sus emociones. 
  • No juzgar al niño por sus sentimientos. “El niño tiene derecho de sentir miedo y hay que ayudar a gestionarlo a partir de la información”, dice Saraiba. “Con información se puede actuar de forma preventiva y habrán menos actitudes reactivas. Si se llegara a dar un caso en Venezuela, lo mejor es no responder tomados por el miedo”. 

5. Reforzar las medidas de higiene y de prevención.

  • Ser ejemplo para los niños y niñas siguiendo las medidas de prevención, como  lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia y taparse la boca al toser y estornudar. 
  • Insistir a los niños y niñas la importancia de usar el jabón al lavarse las manos. Decirles que deben enjuagarse bien los dedos. Promover el uso del gel alcoholado. “La experiencia me dice que los niños aprenden cantando y jugando. Pueden hacer una canción sobre cómo deben lavarse las manos, como la que usan para cepillarse”, dice el pediatra Luis Echezuría. 
  • Inventar un juego para lavarse las manos o hacer en familia un cartel con cada paso del proceso y pegarlo en el baño. 
  • Explicarles que no pueden ponerse las manos en la boca al toser o estornudar.
  • Enseñar a los niños el “saludo ninja”, una forma de toser y estornudar colocando el codo en el rostro al nivel de la boca. Se le pueden mostrar videos con canciones, como este video sugerido por la psicóloga Alicia Núñez:

¿Qué puede ser contraproducente para los niños?

La psicóloga Alicia Núñez enumera cuatro situaciones que lo padres y cuidadores deben evitar al hablar con sus hijos e hijas de la enfermedad y de la epidemia de Covid-19: 

  1. No deberíamos alarmar, estimular el miedo, el terror o transmitir ideas catastróficas de una pandemia que va a acabar con nuestras vidas. 
  2. No deberíamos hablarles con un lenguaje sofisticado que no puedan comprender
  3. No mentirle a los niños. Si no tenemos todas las respuestas, incluso se puede buscar información juntos.
  4. No deberíamos ignorar sus miedos y dudas.

La psicóloga Irene Ladrón de Guevara añade que “no deberíamos tomar decisiones extremas sin acuerdos en el entorno de desarrollo de los niños, como dejarlos de llevar al colegio o negarles sus actividades regulares, usando el miedo para justificarlo”. Tampoco es recomendable decirles que no pasada nada o que no se preocupen, y al mismo tiempo pasar horas buscando mascarillas o antibacteriales. Esto confunde a los niños. Advierte que, como ocurre en otras circunstancias, hay niños que pueden tener tendencia a la ansiedad. “No debería pasar del miedo a lo desconocido, sin embargo, si vemos que el niño se lava las manos compulsivamente con frecuencia, que incluso duerme mal porque se para en las noches para hacerlo, o tiene pesadillas, entonces estamos viendo preocupaciones exacerbadas que debemos atajar prontísimo”. En estos casos, recomienda llevar al niño al pediatra o buscar ayuda especializada.  

Niños de primaria en la isla Natuna, Indonesia. Fotografía de Ricky Prakoso | AFP.

¿Qué deben saber los padres?: el Covid-19 en los niños

«Se trata de un nuevo virus y aún no se dispone de suficiente información acerca del modo en que afecta a los niños o a las mujeres embarazadas. Se sabe que cualquier persona puede infectarse, independientemente de su edad, pero hasta el momento se han registrado relativamente pocos casos de Covid-19 entre niños», dice Unicef. El pediatra epidemiólogo Luis Echezuría explica que “el virus ha tenido poco impacto en la población infantil y el niño enfermo no evoluciona de una forma tan catastrófica como lo hacen los pacientes en edad postergada”. En el primer reporte de marzo de 202o, la OMS señaló que entre los 44.672 pacientes en China con infección confirmada solo 2,1% tenían menos de 20 años. La revista médica Journal of the American Medical Association detalla que solo se habían reportado hasta entonces 416 casos de niños infectados menores de 10 años. En los últimos estudios, la incidencia de muertes en esos pacientes es cero. 

La organización Centers for Disease Control and Prevention (CDC), del departamento de salud de Estados Unidos, indica que “no hay evidencia de que los niños sean más susceptibles” al Covid-19. En brotes de otros coronavirus, como el del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV) y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS-CoV), “la infección entre los niños fue relativamente poco común”. Presentan los mismos síntomas que los adultos, pero las complicaciones graves de la Covid-19, como el síndrome de dificultad respiratoria aguda o un shock séptico, parecen ser pocos frecuentes en los niños, según los informes de China. El CDC advierte que “al igual que con otras enfermedades respiratorias, ciertas poblaciones de niños pueden tener un mayor riesgo de infección grave, como los niños con afecciones de salud subyacentes”.

Aunque la tasa de contagio es más alta en los adultos y los niños suelen tener síntomas leves, un niño infectado puede contaminar a otros. Están siempre en contacto con sus padres o cuidadores, visitan a sus abuelos y otros familiares, comparten con sus maestros y compañeros del colegio. “Al parecer el comportamiento con los niños es igual que con la influenza. Es decir, que los niños pueden ser grandes difusores. Siempre están muy juntos en las aulas de clase. No tienen los pudores que tienen los adultos y allí también podemos identificar un riesgo. Los niños se acercan, se tocan. Además, no les gusta lavarse las manos. Apenas se las remojan y siguen jugando”, dice el doctor Echezuría.

«Igual que con otras infecciones respiratorias como la gripe, deberías buscar ayuda médica tan pronto como tú o tu hijo empiecen a presentar síntomas y evitar ir a lugares públicos (como el lugar de trabajo, la escuela o el transporte público) para no contagiar a otras personas», advierte Unicef en sus recomendaciones para padres.

El pediatra Huniades Urbina señala que el personal de salud debe contar con tapabocas especiales que filtren las partículas del aire (mascarillas N95) y batas impermeables para atender casos sospechosos, si llegara uno a Venezuela. Le preocupa que los servicios de pediatría, en medio de la crisis sanitaria, no estén preparados para responder a la Covid-19. Considera que por ello es importante que los padres, cuidadores y maestros asuman el rol de informarse para atender las dudas de los niños y niñas y vigilen que se tomen las medidas de prevención en casa y en la escuela. “De lo contrario, más que una epidemia habrá una infodemia en Venezuela. Si de milagro tenemos recursos para atender las emergencias actuales, el escenario empeora con un contingente de gente mal informada preguntando por mascarillas y pidiendo atención”. 

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Si usted o sus hijos e hijas ha viajado o han tenido contacto con personas que hayan estado en países afectados, o presenta síntomas similares a los de la enfermedad, consulte a su médico.

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