Fernando Pereira | @cecodap | @fernanpereirav

El mayor reto que tenemos los adolescentes es intentar volver a la normalidad relativa, debido a que nunca se ha estado totalmente normal aquí en Venezuela. Pienso que es el mayor reto que tenemos los adolescentes, adaptarnos y rehacer una nueva normalidad, tratando de vivir con la pandemia, que por lo visto aún le queda algo de tiempo para compartir con nosotros” Albania Lara, 15 años.

Los desafíos son el manejo de nuestras emociones y la virtualidad. Hablando más específicamente de esto último es clave el acceso a internet, las interrupciones eléctricas, la disponibilidad de datos y aparatos electrónicos, ya que no todos los adolescentes tienen las mismas posibilidades” María Daniella Orta, 16 años.

La salud mental durante la pandemia, la depresión y la ansiedad se convirtieron en un problema para muchos adolescentes. Las clases virtuales han traído presión y estrés a los estudiantes por realizar una tarea o examen por horas, cansancio o falta de motivación” Victoria Rodríguez, 16 años.

Mantenernos en casa y no salir a espacios públicos que nos pongan en riesgo es el principal reto para nosotros los adolescentes en estos tiempos, pues somos muy sociables” Carlos Chirinos, 13 años.

Los anteriores son algunos de los comentarios recogidos en el marco de los conversatorios denominados Adolescentes toman la palabra, que Cecodap lleva adelante en alianza con centros educativos en varios estados del país.

Las palabras de los chicos me daban vueltas en la cabeza, mientras escuchaba la presentación del último informe Somos Noticia de Cecodap sobre el derecho a la salud mental en el desarrollo de la vida de niños, niñas y adolescentes. “Este informe busca destacar la importancia central que tiene el derecho a la salud mental en el desarrollo de la vida de los niños, niñas y adolescentes. Hoy debemos alzar la voz a fin de que sea visibilizada la cara oculta de la pandemia: el sufrimiento emocional”, resaltaba Abel Saraiba responsable de la investigación.

Adolescencia amenazada


Si bien es cierto que la pandemia impacta sobre la vida de todas las personas, es indudable su especial peso sobre la adolescencia. Una franja etaria que representa un momento de la vida caracterizado por los cambios físicos, psicológicos, sociales y el enfrentar factores de riesgo mayores que otros grupos (violencia, adicciones, embarazo, imposibilidad de continuar los estudios, desempleo). Esta situación prepandemia no ha hecho otra cosa que complejizarse.

“En la actualidad, a menos que se tomen medidas urgentes, es probable que adolescentes y jóvenes sufran impactos graves y duraderos a causa de la pandemia. La pandemia tiene una repercusión muy adversa en esta población, no sólo merma su empleo y futuro profesional, sino que menoscaba en gran medida su educación y formación, y por ende, su salud mental” (Congreso Latinoamericano Interpsiquis, 2021).

El confinamiento afecta uno de los elementos fundamentales en el desarrollo de los adolescentes: la socialización. El espíritu gregario y el contacto físico es uno de los elementos fundamentales para el desarrollo de su identidad, autonomía y para su interdependencia.

Como señala la pediatra argentina Mónica Borile, “El aislamiento social generó desconexión física, sensación de soledad, incertidumbre de retomar sus actividades generando ansiedad, estados de frustración, apatía”.
Podemos entender en el reciente informe de Cecodap, el aumento de las alteraciones del estado de ánimo, la ideación suicida, violencia intrafamiliar, castigo físico, maltrato y violencia sexual.


No está en manos de psicólogos y psiquiatras


Eusebio Megías, psiquiatra infanto-juvenil español, se permite recordar que las amenazas a la salud mental juvenil van más allá de su expresión más grave: las enfermedades, sino por todo un conjunto de malestares y que su prevención y atención escapa a los especialistas de la salud mental. “Quizá, sin desdeñar el papel de los psicólogos y psiquiatras, sea más importante el papel de economistas y políticos, por poner dos ejemplos fáciles”

En el caso de Venezuela, para los adolescentes ya era complicada la vida en “la normalidad relativa”, que describe y añora Albania. La salud mental de los adolescentes está en las decisiones políticas.

Efecto Cocuyo