Una alimentación balanceada y atención médica oportuna son factores claves para que un niño que ha contraído la COVID-19 evolucione con una adecuada respuesta inmunológica ante la enfermedad y no tenga una condición crítica por el contagio. El pediatra Manuel Velásquez sostiene que los niños son los más propensos a contagiarse y a contagiar.

Maturín. La COVID-19 es una enfermedad altamente contagiosa y en los niños las probabilidades de contagio suelen ser más altas por sus relaciones personales y porque les cuesta más cumplir con las medidas de bioseguridad.

Los pediatras indican que aunque el virus ha sido agresivo para la población adulta y de la tercera edad, en el caso de los niños sucede lo contrario, el virus no ataca de la misma manera. Suelen ser contados, en Venezuela, los casos en los que la COVID-19 pasa a una etapa de gravedad en niños.

Específicamente en Monagas, los pediatras explican que han atendido a niños con sintomatología asociada al coronavirus pero las consecuencias no han sido alarmantes. Insisten en que los padres deben extremar las medidas pues, de acuerdo con estudios realizados por el gremio, los niños tienen de seis a ocho veces más probabilidades de contagiar y de contagiarse. También el Centro Helmholtz de Munich, Alemania, realizó un estudio que arrojó resultados similares.

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Los niños tienen entre site u ocho veces más oportunidades de contagiarse y de contagiar. Foto: Luis Morillo

El pediatra Manuel Velásquez explica que aunque los niños tienen más probabilidades de contagio, el virus no los ataca igual que a un adulto. Destaca que hay muy pocas estadísticas de morbimortalidad en los niños.

Desde el punto de vista epidemiológico se desconoce porqué la COVID-19 se manifiesta de una manera menos agresiva en los niños. Nosotros los pediatras creemos que esto obedece a una buena lactancia materna, respuesta inmunológica a enfermedades que ya sus padres padecieron y porque su energía vital es mayor que la de un adulto que pueda tener algún tipo de deterioro o adultos con enfermedades de base”, expuso.

Velásquez sostiene que las probabilidades de que un niño pase a la etapa II del virus son pocas, sin embargo, esto no quiere decir que no se puedan contagiar:

Las probabilidades de que los niños se contagien son altas y esto tiene que ver con su forma de relacionarse. Los niños son mucho más cercanos, se abrazan, abrazan a sus padres y suelen tener más dificultad para cumplir con los mandatos de bioseguridad. Hay muchos casos de COVID-19 en niños pero el virus ha sido benevolente y no pasa de un covid asintomático o con síntomas leves, detalló.

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El pediatra Manuel Velásquez destacó que un  niño con alimentación precaria no va a tener buena respuesta inmunológica. Foto: Cortesía.

El médico precisa que los síntomas más comunes en niños que han contraído el virus son: Fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta y molestias gastrointestinales (dolor de barriga y/o diarrea, vómitos). Por lo general los infantes manifiestan uno o dos de estos síntomas.

Hemos recibido niños con fiebre nada más o con dolor de barriga y fiebre, difícilmente un niño presente todos los síntomas. Como estamos en pandemia todos los pacientes que presenten síntomas asociados al COVID-19 serán tratados como sospechosos. Incluso hemos recibido niños asintomáticos que los hemos diagnosticado porque su núcleo familiar ha contraído el virus”, indica.

Respuesta inmunológica y alimentación

El doctor Manuel Velásquez expresa que la respuesta inmunológica de un paciente con una enfermedad bacteriana depende de su alimentación. Un niño con una alimentación precaria no tendrá la misma capacidad de respuesta que un niño bien alimentado.

La respuesta inmunológica de un niño está ligada a la concentración de proteínas. Un niño que está desnutrido, entre otros daños, tiene una afectación en su respuesta inmunológica y en su capacidad de producir inmunoglobulina que son las que generan las respuestas de anticuerpos ante un agente invasor”.

La alimentación equilibrada, sobre todo en la etapa de crecimiento, permitirá que el niño pueda superar la enfermedad o que esta se manifieste como una simple gripe con síntomas leves. Velásquez precisa que para que el virus no pase a la etapa II y III el paciente, en este caso el niño, debe estar bien alimentado.

Un niño desnutrido es un campo minado para cualquier enfermedad, a esto le sumamos que cuando un individuo tiene una infección esto genera un gasto calórico, es decir, tiene que gastar energía destinada a la respuesta inmunológica dedicada a vencer ese agente invasor. Ahí intervienen proteínas, grasas y carbohidratos, elementos propios de una alimentación balanceada, puntualiza.

El galeno indica que en su consulta en el último mes ha recibido a 10 niños con síntomas asociados a COVID-19 y recalca que es importante que los padres que tengan sospechas de que su hijo ha contraído el virus, deben garantizarle una atención médica inmediata y no suministrarles fármacos sin prescripción médica.Lee tambiénGremios de la salud, partidos políticos y ONG exigirán “vacunas para todos” este sábado ante el PNUD

Además los padres deben reforzar las medidas de bioseguridad en los menores, como el lavado de manos, uso correcto del tapabocas y el distanciamiento social.

¿Factores que determinan la evolución de un niño con COVID-19?

Velásquez sostiene que hay tres factores determinantes para la evolución satisfactoria del virus.

*Respuesta inmunológica: ligada a la alimentación del paciente y el aspecto psicológico.

*Inóculo viral: la cantidad de virus que recibe el paciente al momento del contagio.

*Atención médica: se debe garantizar una asistencia a tiempo.

Estadísticas en Venezuela

Venezuela ha reportado hasta el 13 de marzo de 2021, 176.9722 casos positivos, desde que inició la pandemia el pasado 17 de marzo de 2020.

De ese número de casos 1585 son niños y jóvenes. De 0 a 9 años de edad se han registrado 707 contagios y de 10 a 19 años de edad, 878 casos, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud.

En Monagas se desconoce la cantidad de niños contagiados con la enfermedad.