La inclusión de esta población desde hace tiempo se mantiene en jaque. Varios organismos internacionales insisten en que, durante la pandemia de coronavirus, se debe exigir aún más que se cumplan los lineamientos establecidos en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Caracas. “Los derechos de los niños, niñas y adolescentes (NNA) con discapacidad no se suspenden por la pandemia del COVID-19. No hay vidas con mayor valor que otras”, afirmó la enviada especial de la Secretaría General sobre Discapacidad y Accesibilidad de las Naciones Unidas, María Soledad Cisternas, en un seminario digital sobre protección de derechos.

La inclusión de esta población desde hace tiempo se mantiene en jaque. Varios organismos internacionales insisten en que, durante la pandemia por coronavirus, se debe exigir aún más que se cumplan los lineamientos establecidos en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Durante la medida de cuarentena adoptada por varios países, las restricciones de movilidad son un hecho. Se ha limitado el uso de transporte público solo para sectores prioritarios y se han suspendido los viajes entre ciudades. De acuerdo con Cisternas, no ha habido medidas de inclusión dirigidas a los niños, niñas y adolescentes que necesitan trasladarse.

Para Cisternas, es esencial que los NNA con discapacidad también cuenten con acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, con espacios virtuales que inviten a la inclusión. “Se requiere que los jóvenes se comuniquen con sus profesores, que puedan ver u oír un concierto en línea, o shows de humor dirigidos a ellos. Hace falta más de eso”, acotó.

Más de 1600 millones de estudiantes se encuentran fuera de la escuela en América Latina y el Caribe por las medidas de cuarentena adoptadas en varios países, según datos de Unicef Panamá.

Por su lado, Guillermo Hernández, miembro de Coalición México por los Derechos de las Personas con Discapacidad (Coamex), mencionó que es importante evaluar las medidas de seguridad que se están tomando en las zonas migratorias porque, por ejemplo, en México, ya se ven que están saturadas.

“Realmente no sabemos si hay inclusión en cuanto al tema de la movilidad, pero lo que sí sabemos es que no hay políticas de protección dirigidas a la juventud con discapacidad en estas áreas migratorias”, aseguró Hernández.

Los expertos, además, consideran que se debe generar información accesible. En el caso de Venezuela, un estudio de la Confederación Sordos de Venezuela (Consorven) indicó que, de un universo de 251 personas encuestadas, 76,7 % afirmó que la información dada por el Estado no es accesible; además, se determinó que solo 36 % de las comunicaciones oficiales contó con intérpretes de lengua de señas venezolana (ILSV) y ninguna mostró subtítulos.

Una cara oculta: la violencia

Lola Valladares, miembro del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), destacó que los NNA con discapacidad también han tenido que enfrentarse a escenarios de violencia.

Precisó que la Fiscalía General del Estado de Ecuador registró 186 casos de violencia sexual del 16 de marzo al 4 de abril. La mayoría ocurrió mientras las víctimas estaban en sus hogares. Además, en lo que va de 2020, este organismo reportó 33 femicidios en el país, de los cuales 11 han fallecido durante el confinamiento.

Este es un panorama que no se aleja de la realidad venezolana. El Monitor de Femicidios de la organización Utopix registró 42 femicidios durante la cuarentena hasta el mes de junio.

En este momento de emergencia humanitaria por el COVID-19, urge diseñar y ejecutar políticas públicas destinadas a la población de niños, niñas y adolescentes con discapacidad. Es por ello que los especialistas mencionaron algunas recomendaciones:

    • Evaluar en el menor plazo posible la situación de niños, niñas y adolescentes y comunicar sobre casos graves y sistemáticos de maltrato, violencia y explotación.
    • Prevenir la separación de NNA de sus familias o cuidadores y facilitar la identificación, inscripción y exámenes médicos.
    • Apoyar el establecimiento de entornos seguros para los jóvenes e integrar el apoyo psicosocial en la respuesta a la educación y la protección.
    • El personal humanitario, las autoridades nacionales y la sociedad civil deben recibir información especializada sobre la forma de entrevistar a NNA con discapacidad.
    • Proporcionar servicios de apoyo libres de estigmatización que puedan necesitar mayor atención, como los que vienen de parte de las instituciones del Estado.

      Crónica Uno