La situación de crisis que vive actualmente el país ha dejado en evidencia la descomposición familiar.

Este núcleo fundamental de la sociedad ya no parece promover valores y principios humanos, pues algunas investigaciones han señalado al entorno directo como el primer escenario de crimen y agresiones contra los individuos, quienes deberán vivir cargando con repercusiones psicológicas, emocionales y hasta físicas, que luego proyectarán en su comportamiento con los demás, esto según los análisis de Organización Mundial de la Salud (OMS).

El organismo también explica que el maltrato infantil es un problema universal y que ha existido desde tiempos remotos, por ello en el siglo pasado se estableció la declaración de los derechos fundamentales de los niños y niñas y su defensa, para con ello reducir números en las estadísticas de crimen, sembrando acciones positivas de formación humana.

 

Conceptos según estudios

No existe una definición única para delimitar qué es el maltrato infantil; sin embargo, la OMS cataloga que “son todas aquellas acciones que van en contra de un adecuado desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño y niña, cometidas por personas, instituciones y la propia sociedad, siendo perpetradas utilizando fuerza física, ataques morales, abusos de poder, falta de responsabilidad ante las necesidades básicas; y cada uno presentando indicadores que son proyectados en su conducta futura”.

Las causas son diversas y cada 25 de abril, Día Mundial de la lucha contra el Maltrato Infantil, analizan las consecuencias de cada acto, para poder diseñar los proyectos necesarios, dependiendo de la zona y la naturaleza de los casos de las víctimas.

De acuerdo con los estudios realizados a escala mundial, la OMS indica que para poder explicar la aparición de esta desviación social se han identificado varios modelos, pues el maltrato es más que un delito reseñado en las páginas de sucesos.

En su portal divulgan que en las investigaciones a cargo de especialistas en la materia, se han definido algunos modelos que permiten poder abordar la situación. Los más referidos son los modelos sociológico, cognitivo y psiquiátrico, con algunas subtendencias, dependiendo el trauma del infante.

No obstante, aclaran que en la actualidad el etiopatogénico es el modelo integral que mejor puede explicar el maltrato infantil porque resumen diferentes niveles que serían el origen de los posibles ataques a los niños, sobre todo por parte de su núcleo de convivencia o entorno directo.

 

Detonantes

En Venezuela, la situación política, social y económica genera elementos que están motivando más reportes de crímenes contra la infancia.

Estos han sido definidos como factores estresantes sobre las personas, y que están contribuyendo a la violencia intrafamiliar; la progresiva justificación de los maltratos y la negación de los mismos están originando más desviaciones, de acuerdo con Yanire Rivas, psicóloga clínica.

“Entre los factores estresores que se han podido identificar se cuentan la historia familiar de abuso, disarmonía familiar, baja autoestima, trastornos físicos y psíquicos en los padres, farmacodependencias, hijos no deseados, padres no biológicos, madres no protectoras, ausencia de control prenatal, desempleo, bajo nivel social y económico, promiscuidad, entre otros”, revela Rivas.

Asimismo, indica que independientemente de la agresión perpetrada, las secuelas dependerán de la intensidad y frecuencia del maltrato, características del niño como su edad, sexo, susceptibilidad, temperamento, habilidades sociales, relación del niño con el agresor y, sobre todo, del apoyo intrafamiliar a la víctima infantil.

La especialista también expone que “las principales repercusiones negativas las veremos en su capacidad de relacionamiento y en su autoestima, situaciones como problemas de sueño, cambios de hábitos y desarrollo de trastornos, fugas del hogar, hiperactividad o aislamiento, deficiencias intelectuales, fracaso escolar, delincuencia juvenil, consumo de drogas y alcohol, miedo generalizado, depresión, agresividad, y con ello la repetición de patrones cuando llega a adulto”.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informa que “hay diversas características de las relaciones familiares o de las relaciones con la pareja, los amigos y los colegas que pueden aumentar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas: los problemas físicos, mentales o de desarrollo de algún miembro de la familia; la ruptura del núcleo o la violencia entre otros miembros; el aislamiento en la comunidad o la falta de una red de apoyos; la pérdida del apoyo para criar”.

Igualmente, la Unicef describe factores sociales como las desigualdades sociales y de género; la falta de vivienda adecuada o de servicios de apoyo a las familias y las instituciones; los niveles elevados de desempleo o pobreza; la disponibilidad fácil del alcohol y las drogas.

También hablan de las políticas y programas insuficientes de prevención; las normas sociales y culturales que debilitan el estatus del niño en las relaciones con sus padres o fomentan la violencia hacia los demás; los castigos físicos o la rigidez de los papeles asignados a cada sexo; las políticas sociales, económicas, sanitarias y educativas que generan malas condiciones de vida.

 

Cultura de prevención

Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, en su Artículo 32, expone que: “Todos los niños y adolescentes tienen el derecho al buen trato”.

Esto “comprende una crianza y educación no violenta, basada en el amor, el afecto, la comprensión mutua, el respeto recíproco y la solidaridad. El padre, la madre, representantes, responsables, tutores, tutoras, familiares, educadores y educadoras deberán emplear métodos no violentos en la crianza, formación, educación y corrección de lo niños, niñas y adolescentes; en consecuencia se prohibe cualquier tipo de castigo físico o humillante”.

Por ello “el Estado, con la activa participación de la sociedad, debe garantizar políticas, programas y medidas de protección dirigidas a la abolición de toda forma de castigo físico o humillante de lo niños, niñas y adolescentes (…)”.

Con esto se supone que en Venezuela es posible prevenir el maltrato infantil.

Los programas eficaces prestarían apoyo a los padres y les aportarían conocimientos y técnicas positivas para criar a sus hijos.

Brindar una atención continua a los niños y a las familias, puede reducir el riesgo de repetición del maltrato y minimizar sus consecuencias.

Amnistía Internacional Venezuela “como movimiento que promueve el respeto y la protección de los derechos humanos, alza su voz para luchar contra el maltrato infantil”, y ha procurado generar espacios de reflexión contra la violencia que, según sus criterios, es vista “como fenómeno que deteriora los vínculos y que desgasta progresivamente las bases morales de la sociedad”.

Centros comunitarios de aprendizaje (Cecodap) también es una organización venezolana que desde 1984 trabaja en la promoción y defensa de los Derechos Humanos desde la niñez y adolescencia.

Hacen especial énfasis en la construcción de una convivencia sin violencia a través de la participación ciudadana de los niños, niñas y adolescentes, familias, centros educativos y sociedad.

Exhortan al Estado a que se cumpla la Convención de Derechos del Niño, sus protocolos y los tratados internacionales, para garantizar especial protección y cuidado a la infancia, y especialmente a cumplir con los planes educativos, que deben ajustarse de manera especial, considerando las verdaderas necesidades de las zonas de desarrollo nacional, para honrar de forma plena la lucha de la fecha.

El propósito

Según la OMS, los niños y niñas deberían ser felices, sin discriminación, dedicándose a jugar, divertirse, cumplir con sus etapas, creciendo protegidos y libres de cualquier tipo de violencia. Es por eso que el Día Contra el Maltrato Infantil fue oficializado.

 

Fuente: Primicia