El silencio se esparció en la sala. Todos estaban reunidos mamá, papá, tío, abuela; cuando las palabras de una niña de 7 años de edad, destaparon una realidad oculta en su familia. Ella fue víctima de abuso sexual por uno de sus parientes: “Me toco aquí. Me dijo que era nuestro secreto. Me dijo que lo que hacíamos estaba bien”.

La situación es una pesadilla para las familias y es una de tantas que se trabajan en el Ministerio Público. En este caso, la denuncia fue hecha por uno de los miembros familiares y la investigación se inició. Sin embargo, a medida que se realizaban las diligencias, el grupo familiar perdió interés en hacer justicia. Tenían miedo a encarcelar a uno de los suyos. Que un miembro del clan profane la inocencia de uno de los niños es un pecado difícil de asimilar.

En las situaciones de abuso sexual de niños, niñas y adolescentes (NNA) la pregunta que más se hacen las familias es cómo una persona tan buena, puede cometer un acto tan atroz. Pero las estadísticas hablan por sí solas. Según cifras de la Fundación Habla, publicadas en su informe sobre Abuso Sexual Infantil y Adolescentes en Venezuela, entre mayo de 2018 y mayo de 2019, se destacó que 45% de las agresiones sexuales son cometidas por familiares de los NNA. El agresor comúnmente es de sexo masculino con 95% de los casos registrados por la Fundación Habla, seguido de mujeres con 5%.

Lea también: Abel Saraiba: el peor daño lo produce el silencio cómplice frente al abuso sexual

En segundo lugar, están los conocidos de la víctima y su familia con 38% de los casos. En ese apartado están profesores, entrenadores deportivos, religiosos, amigos de la familia, vecinos, compañeros de clases y amigos de las víctimas.

Además, datos del monitoreo de medios realizado por la Agencia de Periodistas Amigos de la Niñez y Adolescencia (Agencia PANA) y Cecodap, para el primer semestre de 2021, reveló que el primer tipo de violencia que se destaca en Venezuela contra los niños, niñas y adolescentes (NNA) es el abuso sexual: 30,2% de hechos violentos están relacionados con el abuso sexual, seguido por reportes de maltrato infantil con 18,2%.

Entre las víctimas, los niños entre 7 y 12 años de edad fueron los más propensos a ser abusados sexualmente con 42,6% de los casos registrados.

La Agencia PANA consultó una serie de psicólogos, revisó documentos sobre el abuso sexual y el perfil de los abusadores sexuales, cuya conclusión fue: cualquiera puede cometer el delito. Sin embargo, puede haber indicios de que una persona se convierta en un agresor sexual.

Lea también: ¿Cómo muestran los medios a la niñez y adolescencia?, conoce los hallazgos del #InformeSomosNoticia

¿Quién es el agresor?

Determinar el perfil de un abusador sexual no es tarea fácil. Los expertos en la materia coinciden que identificar a los agresores sexuales puede ser tan complicado como determinar si el agresor nace o se hace.

No hay un patrón sistematizado ni generalizado del perfil del depredador. Autores como Cándido Sánchez, quien fue ministro de interior en España, explica que los principales victimarios son hombres, que pueden provenir de cualquier estrato social.

“Ningún grupo de hombres parece estar exento del riesgo de cometer agresiones sexuales (sordos, discapacitados físicos, minorías)”, se lee en el informe de 2003, titulado Perfil del agresor sexual: estudiando las características psicológicas y sociales de los delincuentes sexuales de nuestras prisiones.

Para Sánchez, las similitudes entres los agresores sexuales y los no-agresores dificultan la tipificación de los perfiles de estos delincuentes, puesto que no permiten a los investigadores y psicólogos identificar características relevantes.

La pregunta «¿los agresores sexuales nacen o se hacen?» queda sin respuesta concreta, puesto que existen factores familiares, sociales y culturales que permiten el desarrollo de la conducta violenta. «Es difícil determinar si el agresor sexual nace o se hace. Primero, hay que entender que el abusador sexual puede o no tener una condición o parafilia que lo incite a cometerlo. Por otro lado, las situaciones de violencia sexual, cuando no son tratadas correctamente por psicólogos, podrían generar repeticiones o conductas similares una vez que el niño se convierta en adulto; aunque no en todos los casos», observó María Alejandra Ramírez, psicóloga experta en la tratamiento de las consecuencias del abuso sexual.

Lea también: Mitos del abuso sexual infantil, ¿cómo son sus víctimas y victimarios?

Relaciones de poder

La búsqueda de mantener una relación de poder, más que de carácter sexual, pareciera ser la principal motivación de muchos de los agresores sexual, según coincidieron el grupo de psicólogas del Servicio de Atención Psicológica de Cecodap, Crecer sin Violencia.

Ramírez, quien ha trabajado con víctimas de abuso sexual, enfatizó que no existen marcas que permitan identificar a un agresor sexual de niños y adolescentes. “Son personas comunes. La mayoría son varones, con relaciones sexuales sanas, con sus parejas. No hay nada que pueda decir que esta persona sea un abusador de niños”, agregó.

Ella explicó que el abuso sexual de NNA está marcado por las relaciones de poder entre el adulto hacia el niño y la sobre sexualización de la figura de los niños. “Más allá de las relaciones de poder, también está marcado un elemento machista”, sostuvo.

La psicóloga enfatizó que solo 5% de las personas que abusan sexualmente de los niños y niñas tiene algún trastorno sexual o parafilias relacionadas a sentir placer sexual con NNA. “El porcentaje más alto, 90% de los abusadores sexuales, son personas adultas con relaciones sexuales sanas”, enfatizó.

Advirtió que muchas veces los niños y niñas que sufren de abusos sexuales no lo revelan, debido a la relación de poder que existe entre el agresor y la víctima. “Cuando deciden revelar el abuso, siempre hay que creerle. Pasa que las madres y los padres se desesperan ante la situación, regañan a los niños o, incluso, les pegan como castigo. Hay que creerles, indagar y luego buscar la forma de solventar la situación”, recomendó.

Según los datos obtenidos por la Fundación Habla, 61% de los abusos sexuales son cometidos dentro de la casa de los niños. Mientras que 20% de los casos ocurren en la casa del agresor. Para la psicóloga Ramírez lo primero que deben hacer las familias es alejar al niño del adulto que lo agredió sexualmente.

“Luego de esto, las familias tienen que decidir si tomar o no acciones legales correspondientes. Esto es lo ideal. La familia tiene que estar preparada para esa situación. Además, se requiere que tengan acompañamiento terapéutico”, agregó.

El abuso sexual prescribe

Según la sentencia 14-0130 de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, con fecha del 15 de marzo de 2017, los delitos de: violencia sexual en niños, niñas y adolescentes; acto carnal con víctima especialmente vulnerable; prostitución forzada; esclavitud sexual; tráfico ilícito de mujeres, niñas y adolescentes y trata de mujeres, niñas y adolescentes prescriben.

Carlos Trapani, abogado y coordinador general de la organización Cecodap, sostuvo que las familias deben acudir al Ministerio Público y formalizar la denuncia. Hay que perder el miedo y luchar para que haya justicia.

“La denuncia detiene el delito, la denuncia evita nuevas víctimas, la denuncia es un paso importante para la justicia y la justicia es un paso importante para la recuperación de una víctima”, enfatizó.

Cecodap