Dariangelys, Analize, Dylan y Daniel. Son los nombres de los cuatro niños fallecidos, localizados en el mar cercano al estado Sucre. Este 14 de diciembre fueron identificados 19 de 22 cadáveres que se encontraron tras el naufragio de una embarcación.

De acuerdo a información oficial, todos los niños fallecidos tenían menos de 10 años de edad. La más pequeña del grupo tenía dos años. Estos son sus nombres completos:

Dariangelys Martínez Rausseo, 2 años.

Analize Martínez, 6 años.

Dylan Astudillo, 3 años.

Daniel Eduin Patinez, 8 años.

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El resto de las víctimas del naufragio, fueron identificadas como:

Giomarys Jaime, 18 años.

Ángel Subero, 30 años.

Yunnior Salaverria, 18 años.

Pedro Aguilera, 23 años.

Viannelys Moreno, 34 años.

Dulce Pérez, 22 años.

Juana Caraballo, 67 años.

Roxy Rigaud, 19 años.

Ines Subero, 34 años.

Raudelys Salazar, 23 años.

Gabriela Subero, 33 años.

Claudis Esteban, 21 años.

Josaidis Días Acosta, 26 años.

Santos Sucre, 38 años.

José Natera, 33 años.

Deportación ilegal

El portal Crónica.Uno reseñó que son dos botes los que naufragaron el fin de semana. Uno de ellos se llamaba Mi Refugio y el otro Mi Recuerdo.

Tarek William Saab, fiscal designado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), informó el lunes 14 de diciembre que había sido detenida una persona. El dueño del bote Mi Recuerdo: Luis Alí Martínez. Dijo además que el caso está a cargo de la Fiscalía 3° de Sucre, con sede en Güiria y la Fiscalía Nacional 66° adscrita a la Dirección General de Protección a la Familia y la Mujer. Por el mismo delito, el Ministerio Público solicitó allanamientos para capturar a seis personas más vinculadas al hecho.

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Maryuris Martínez, hija de Martínez que se encuentra en Trinidad y Tobago, desmintió en Crónica.Uno que su padre esté vinculado a una red de trata de personas. Lo mismo aseguraron al medio venezolano los lugareños, quienes manifestaron que los fallecidos querían migrar del país.

La joven explicó que su papá alquiló el bote a Deivis Gil, el capitán. Este hombre aún sigue desaparecido.

Una de las versiones que circula entre los familiares y la Capitanía de Puertos es que las dos embarcaciones llegaron a Trinidad. La primera fue devuelta con una sobrecarga de pasajeros, porque las autoridades trinitarias incluyeron en ella a otros venezolanos deportados. Crónica.Uno explica que la sobrecarga y la falta de gasolina provocó el naufragio de la embarcación en su regreso a Venezuela.

Exhorto internacional

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) instó a los gobiernos de Venezuela y Trinidad y Tobago a coordinar todas las acciones para respetar, proteger y salvaguardar la vida de migrantes y refugiados.

Acnudh recordó que después de la deportación de los 16 niños venezolanos, se solicitó que se respeten los derechos fundamentales y no se permita la devolución de migrantes y refugiados en el mar.

“Una vez más pedimos a los gobiernos que detengan las devoluciones en el mar, en violación del principio de no devolución y la prohibición de las expulsiones colectivas y suspendan todos los retornos forzosos en medio de la pandemia de COVID-19 para salvaguardar la salud de los migrantes y las comunidades. Alentamos a los gobiernos a que, en cambio, proporcionen vías seguras y legales para que los migrantes regularicen su estado y eviten el riesgo de deportación“.

Más víctimas

Luis Antonio, Diego Andrés y Neison Martínez son hijos del único detenido hasta este 15 de diciembre. Crónica.Uno reporta que trabajaban con su padre como pescadores, pero la situación económica empeoró y tuvieron que buscar otras opciones. Los jóvenes fallecieron en el naufragio y sus nombres no figuran en la lista oficial.

Lo mismo ocurre con Yasaidis del Carmen Díaz Acosta, de 26 años. Crónica.Uno asegura que la joven viajó con un amigo, Ángel Subero (su nombre sí aparece en el listado oficial). Yasaidis decidió emigrar porque no tenía empleo y le costaba mantener a su hija de tres años.

Migración forzosa

La migración forzosa de venezolanos comienza a acentuarse progresivamente desde de 2015,  siendo claramente visible que este flujo alcanza su punto más alto en 2018 de acuerdo a lo indicado por las personas encuestadas. Estas afirmaciones forman parte del último estudio de Cecodap sobre la migración y las vulneraciones de derechos en ese contexto.

Además, los datos recogidos por Datanálisis y fuente para este informe, apuntan que entre 2017 y 2019 se aprecia un aumento particularmente marcado en el estrato I, el cual corresponde al grupo poblacional con condiciones socioeconómicas menos favorables.

Cecodap ha comprendido que la migración es una realidad que hace y hará parte de nuestra realidad social. La migración forzosa constituye una de las evidencias mas contundentes de la magnitud del daño que deja la emergencia humanitaria compleja.

«El que un padre o madre se vea forzado a tener que elegir entre poder ofrecer los medios mínimos de subsistencia a sus hijos o poder encontrarse presente en su crianza cotidiana es algo que solamente ocurre cuando el Estado y sus políticas sociales han sido incapaces de garantizar los medios necesarios para la vida y el desarrollo», se menciona en el Informe especial de peligros y vulneraciones a los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes en contextos de movilidad humana.

Desde 2018, Cecodap revisa los efectos de la migración en la niñez y adolescencia venezolana. El flujo migratorio estuvo marcado en los primeros años por la movilización de padres de familia. Con esto apareció el fenómeno de la niñez dejada atrás.

Para 2019 había en el país un aproximado de 930.000 niños, niñas y adolescentes con uno de sus dos padres fuera del país. Esta cifra se obtiene de un estudio realizado por Datanálisis en el que además se señala que 1 de cada 5 migrantes deja al menos un niño atrás (20,1%).

Durante 2020 y con las consecuencias de una pandemia, la movilidad venezolana se tornó familiar. Esto quiere decir que los padres migran con sus hijos. Así se resalta en un estudio etnográfico del Centro de Investigaciones Populares (CIP), en el que se revisó el proceso migratorio de los venezolanos.

«Notamos que hay un cambio en la caracterización de la movilidad venezolana. Antes eran los hombres los que partían primero, para luego llevarse a sus familias. Ahora son las mujeres las que se movilizan. Mujeres con niños y abuelas», explicó Mirla Pérez, miembro del CIP, profesora de la Universidad Central de Venezuela e investigadora.

Cecodap