Llegamos a un nuevo año escolar. Los docentes regresaron a sus actividades administrativas y académicas como lo demanda su vocación. Sin embargo, este año continuamos en la virtualidad, debido a que la pandemia también continua.

Algunos docentes manifiestan las ganas de volver a las aulas. Sienten que hay días en los que las emociones están fuera de control, en los que la parte de no socializar, de no tener ese contacto físico con las otras personas, les ha afectado. «Hace falta el aula, los amigos, todos esto. La tecnología nos ha distanciado, no existe ese contacto de tú a tú. No tener ese niño al frente, poder escucharlo directamente, compartir con ellos», expresa Fabiola Castillo, profesora de la Unidad Educativa Paulo VI en la Cota 905, una comunidad al oeste de la capital de Venezuela.

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Por otro lado, hay docentes que al principio se vieron afectados al perder la comunicación con sus estudiantes pero ahora lo ven como una oportunidad de aprendizaje. «Esto viene para quedarse. Lo que hizo fue acelerar toda la parte digital. Te montas en la cometa o te quedas.  Fue enriquecedor, no solo piensas en lo que pasa aquí sino lo que está pasando en otros países, es global» dijo Alex Martínez, docente de la misma institución de la  Cota 905.

Como menciona Martínez, «te montas en la cometa o te quedas».  Esto genera en los docentes mucho estrés, en particular en aquellos en los que la tecnología no ha sido su fuerte. Conectarse a clases por videollamadas, utilizar nuevas plataformas de educación a distancia, hacer videos para explicar sus clases, entre muchas otras actividades son todo un reto para el docente de hoy.

A esto se une también, la posibilidad de que para el docente el acceso a internet en el país se ha vuelto deficitario, como lo es para la gran mayoría de las personas. Hoy el acceso a internet apenas está disponible para poco más de 30% de los hogares venezolanos, de acuerdo al  Informe especial situación actual de la educación a distancia en Venezuela, publicado el 30 de septiembre por Cecodap. Esto representa que 70% de niños y educadores estarían quedando por fuera del acceso a Internet.

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Además de acuerdo a este informe, alrededor de 56% de las personas del país cuentan con teléfonos inteligentes, lo cual se ha convertido en un dispositivo de primera prioridad para lograr la comunicación con las otras personas y también para tener acceso a  internet a través del consumo de datos. Pero, ¿cuántos docentes contarán con un celular inteligente?

A esto se suma, la disponibilidad de los servicios básicos como lo es la electricidad esencial para el funcionamiento de los dispositivos electrónicos y las comunicaciones digitales, así como también,  el acceso a los servicios de agua, de  transporte público, entre otros,  los cuales pueden estar sujetos a un horario determinado para acceder a los mismos.

Ante todo estos factores que inciden en el ejercicio de la docencia principalmente en estos tiempos de pandemia habría que preguntarse: ¿cómo se siente el docente ante estas condiciones?, ¿cómo está su salud mental?

Indudablemente estas condiciones inciden en el bienestar social y psicológico de los docentes. Aunado a esto, las situaciones particulares de vida de cada uno contribuyen también a su bienestar.  Por ejemplo, el sueldo es uno de esos factores que inciden en la salud mental de las personas y hará a más de un docente preguntarse si su vocación de servicio es cónsono con su remuneración. 

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Recordemos que la salud mental definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es “un estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

En la medida en que los docentes se sientan saludables mental y físicamente, en esa medida pueden responder mejor ante los retos de este nuevo año escolar,  aún cuando las condiciones se muestran adversas. Para ello, brindamos algunas recomendaciones a los docentes para promover su salud mental:

  1. Tener momentos de disfrute diariamente, aunque sean cortos. Hablar con amigos, ver un programa de televisión favorito, escuchar música y leer un libro de preferencia son algunos ejemplos que además no requieren inversión monetaria.
  2. Proteger las necesidades básicas: comer, dormir, hacer ejercicios y respirar.
  3. Permitirse sentir las emociones en lugar de negarlas o evadirlas. Esto nos permite manejarlas. Lo que no se trabaja se puede manifestar en el cuerpo. 
  4. No aislarse. Buscar una red de apoyo con sus familiares, amigos, compañeros de trabajo. Hablar con ellos de lo que siente: “tengo angustia, miedo, rabia, tristeza, indignación, inseguridad”.
  5. Si no sabe usar la tecnología puede buscar apoyo con otro compañero de trabajo u otras personas que lo pueden ayudar.
  6. Es momento de la flexibilidad. Esta es la capacidad de acoplarse a las nuevas circunstancias. 
  7. Buscar apoyo psicológico cuando lo necesite. En esta cuarentena algunas organizaciones e instituciones ofrecen psicoterapia online gratis o a bajos costos. 

Es indudable que la vocación del docente, el amor a su profesión que la hace tan única y especial, es un factor protector ante las condiciones adversas que se le presentan actualmente. Sin embargo, este amor por la docencia debe venir acompañado de acciones que procuren su bienestar físico y mental para responder de forma adecuada a los retos que impone este nuevo año escolar.

Cecodap