El 1 de abril del año 2000 entró en vigencia la LOPNNA, esa ley que protege los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Esta ley es muy importante. Su entrada en vigencia supuso un cambio de paradigma, de “menor como objeto”, a “niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho”. La LOPNNA se adecúa a la Convención de Derechos del Niño, ese instrumento internacional de obligatorio cumplimiento para los Estados que están en la ONU y que son signatarios de esa Convención.
Recordemos que esta Ley contempla el principio de igualdad y no discriminación (Art. 3), la obligación indeclinable del Estado de tomar todas las medidas necesarias – administrativas, legislativas, judiciales y de cualquier índole – para asegurar que los NNA disfruten de sus derechos (Art,4), también establece la corresponsabilidad y la sociedad para garantizar estos derechos (Art.4-A), y es bueno recordar, que la prioridad absoluta es imperativa, (Art. 7), o sea, que supone preferencia en la asignación de presupuesto de los recursos públicos y primacía para el acceso de y atención en servicios públicos.
Recordemos también que el objetivo de la LOPNNA es proteger integralmente a la infancia y adolescencia como sujetos de derechos. Subrayamos lo de integralmente.
Según la UNICEF, los derechos fundamentales de los NNA se pueden agrupar en: 1. Derechos a la vida y la salud- supone acceso a atención médica, alimentación adecuada y entorno seguro-; 2. Derecho a la Educación, para que se desarrolle integralmente también; 3.- Derecho a la identidad – nombre, nacionalidad, familia; 4.- Derecho a la protección contra abusos, abandono, explotación laboral y discriminación.
Pensemos un momento en el contexto actual cómo está la situación de nuestros NNA. ¿Habrá materias pendientes?
Una columna no da para todo, pero anotemos algunos derechos vulnerados que tienen que llamar nuestra atención y nuestras acciones también.
Comenzamos por el derecho a la educación, porque como educadora me toca personalmente. Según la Federación Venezolana de Maestros, hay cerca de 3 millones de niños, niñas y adolescentes fuera del sistema escolar. La escuela de Educación de la UCAB hablaba el año pasado de cerca de 4 millones, pero nosotros decimos que sean 4 o sean 3, son muchos chamos por fuera, sin presente y sin futuro. ¡Ojalá en cada parroquia tuviéramos un observatorio escolar! Y añadamos las inasistencias… por muchas razones, entre otras por la falta de alimentación en las familias. Y sin tener observatorios escolares, veamos en las esquinas de cualquier avenida rostros infantiles pidiendo con sus madres, limpiando vidrios, en vez de estar en sus aulas de clase.
En cuanto a la protección contra todo tipo de violencia, sólo citaremos el título del informe del Observatorio Venezolano de la Violencia, (LACSO y Editorial Alfa, 2023): Violencia contra la niñez y la juventud en Venezuela, víctimas ignoradas e invisibles. Repetimos: víctimas ignoradas e invisibles. Y no se trata sólo de las víctimas mortales, pensemos también en esa violencia intrafamiliar – que se ha incrementado con la crisis económica y los malos servicios por mencionar sólo dos elementos – los padres angustiados, sin saber cómo manejar esas angustias, a veces, muchas veces, la pagan con sus hijos, gritos, por ejemplos, regaños innecesarios e injustos.
Agreguemos casos de explotación sexual contra NNA, sobre todo en la población más pobre. CECODAP y ECPA Internacional, tienen un informe del 2025, que hablan de casos muy preocupantes, especialmente en zonas mineras – donde no todo lo que es oro brilla – y en zonas fronterizas. Reclutamiento de niñas y adolescentes muchas veces por sus propios familiares, a veces también por sus pares. La prostitución de niñas y adolescentes en pueblos mineros tiene tiempo existiendo… Se ha agravado.
Podríamos seguir mencionando “materias pendientes”, pero una columna no da para tanto. Lo que nos interesa es que, en medio de tanta incertidumbre en el país, hay que recordar lo que subraya CECODAP: “Ellos – los NNA- no son responsables de la crisis, pero si quienes enfrentan mayores riesgos en cuanto a la violencia, los miedos y la inestabilidad que se instalan en las familias. Los NNA necesitan entornos seguros, previsibles y protectores en los momentos complejos”
Es muy importante que en las escuelas se conozca la LOPNNA, tanto el personal, todo el personal, como los estudiantes, y también sus padres y representantes, para que conozcan derechos y deberes de sus hijos. Para defender los derechos, hay que conocerlos.
Afortunadamente existen organizaciones como CECODAP, Prepara Familia, Fe y Alegría, la Cátedra de la Paz Mons. Oscar Arnulfo Romero de la ULA, el centro de Investigaciones Jurídicas de la UCAB, Hogar Virgen de los Dolores, Casas Don Bosco, AVEC… entre otras organizaciones en instituciones, total 17 organizaciones y 6 defensores que forman parte de la REDHNNA, Red por los derechos humanos de Defensa de derechos de niños, niñas y adolescentes, siempre pendientes de los derechos de los NNA, que le dan visibilidad a vulneraciones y soluciones también. Pero todos podemos hacer algo, si lo hacemos organizados, en redes mejor todavía. Tenemos que exigir y tenemos que sumarnos a su defensa y protección integral.
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