Padres hicieron un llamado a la Gobernación del estado Bolívar para intervenir la institución y solventar las filtraciones, reparar los techos y desmalezar las áreas comunes

FUENTE ORIGINAL: CORREO DEL CARONÍ. –


Paredes llenas de hongos y filtraciones, pasillos inundados y un techo a punto de desplomarse, estas son las condiciones en las que reciben clases 114 niños del Centro de Atención Integral para Personas con Autismo (Caipa) de la UD-145 en San Félix.

En entrevista con Correo del Caroní madres y educadoras aseguraron que la situación las mantiene con el corazón en la boca ante la posibilidad de que el techo se caiga, los salones se inunden o los niños se enfermen por la humedad.

“Soy mamá de un niño con autismo moderado y lo tengo en este centro de atención porque requiere de ayuda. Estamos pidiendo apoyo para arreglar la institución, a medida que inician las lluvias, esto lo tenemos inundado, requiere de reparaciones. Aquí hay niños que no pueden percibir olores fuertes y necesitamos el apoyo”, declaró Yelisbeth González, representante del Caipa.

Recorriendo los pasillos de la institución, el olor a humedad arrecia. Los educadores han tenido que introducir a los distintos grupos en uno o dos salones que consideran “los mejorcitos”, mientras que las áreas comunes permanecen llenas de maleza.

Maestras tienen que sacar agua para dar clases

Este lunes hubo actividades, pero muy pocos niños asistieron, mientras que las maestras con pantalones arremangados pasaban coleto y sacaban el agua.

Según el testimonio de una de las representantes, cuando las lluvias son muy fuertes, prefieren no llevar a los niños y prevenir cuadros gripales.

“Hay momentos que no se puede dar clases porque están los salones llenos de agua. El lunes pasado no se atendió a los niños porque desde que entrabas era inundado, las maestras estaban sacando agua”, expresó la madre de una niña de 7 años que viaja desde El Pao para ser atendida.

A pesar de las condiciones de la institución, hay 50 niños en lista de espera para ser atendidos, muchos no han podido ingresar porque los docentes ya no tienen cómo atenderlos ni suficiente espacio para ubicarlos.

La situación se extiende hasta los jardines, donde las paredes están carcomidas por moho y agua de lluvia. Asimismo, de los dos baños que existen en el recinto, uno está inhabilitado por filtraciones y levantamiento de la cerámica.

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