La situación en Venezuela es insostenible a nivel humanitario. Más de 3 millones de personas han huido de Venezuela en los últimos años y 2,4 millones se encuentran ahora mismo en países de América Latina y en el Caribe. Entre ellos, más de 500.000 son niños y niñas que se han visto obligados a huir a Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y el Caribe y que necesitan ayuda humanitaria. Se trata de un éxodo masivo.

Se calcula que a finales de 2019, y si no actuamos, más de 6.000 personas saldrán cada día del país.

La autoproclamación de Juan Guaidó como presidente puede derivar en tensiones internas que aumenten la crisis migratoria.


VENEZUELA: UNA CRISIS MIGRATORIA PREOCUPANTE

Al cruzar la frontera venezolana los niños y niñas se enfrentan a graves riesgos, como la trata de personas, el reclutamiento de grupos armados o bandas criminales organizadas, así como a contraer enfermedades. Las condiciones en las zonas fronterizas son muy duras para los menores; muchos niños y niñas sufren diarreas y enfermedades cutáneas y respiratorias por la falta de condiciones higiénicas.

COLOMBIA, EL MAYOR RECEPTOR DE DESPLAZADOS

En los últimos años, la intensificación de la crisis política y la escasez de alimentos han obligado a familias enteras venezolanas a huir a Colombia en busca de una nueva vida.

Colombia, país vecino de Venezuela, ha ido recibiendo la mayor parte de los desplazados: en 2018, aproximadamente 1,2 millones de venezolanos entraron por esta frontera. 125.000 de ellos eran menores de edad.
 
Desafortunadamente, la pesadilla para estas familias no termina aquí. El derecho y acceso a la educación para los venezolanos desplazados en Colombia es extremadamente limitado. La mayoría de las familias no disponen de los certificados necesarios para escolarizar a sus hijos e hijas. Los que sí disponen de ellos, no pueden hacerlo tampoco por falta de espacio en las aulas o por la distancia.

Los países de recepción llevan tiempo pidiendo apoyo internacional para afrontar esta crisis.


MESES SIN IR A LA ESCUELA

Johander tiene 13 años, nació en Venezuela pero ha tenido que migrar y ahora vive en Arauca, Colombia, con su madre y sus dos hermanos mayores. Duerme en el suelo de una pequeña casa. Durante el día trabaja cobrando una tarifa a las personas que cruzan la frontera entre Venezuela y Colombia por las rutas informales.

No ha ido a la escuela en meses. En Venezuela dejó de ir porque no tenía ropa, zapatos o material escolar. Ahora que está en Colombia, no puede inscribirse como estudiante hasta que no tenga sus papeles.

La vida en Colombia es difícil, pero al menos tenemos comida para comer
Madre de Johander

NUESTRO TRABAJO EN LOS ESPACIOS SEGUROS

Llevamos dando respuesta a esta crisis humanitaria desde noviembre de 2017 en las regiones fronterizas de La Guajira y Arauca en Colombia, y en la región de Piura en Perú con los llamados Espacios Seguros para la Infancia. En estos lugares, los niños y niñas están protegidos y pueden volver a ser niños y niñas.

Además, repartimos material escolar, filtros de agua a las familias, kits de higiene y los niños y las niñas asisten a clases de refuerzo educativo. El apoyo psicosocial también es muy importante para que puedan olvidarse de toda la carga emocional que han soportado. Se realizan acciones de integración entre la población de acogida con el fin de reducir la xenofobia y la discriminación.

Tenemos un fondo de emergencias abierto para ayudar a los niños y niñas venezolanos. La infancia siempre es la primera víctima de las crisis humanitarias, siendo la más vulnerable y la primera expuesta a todo tipo de peligros.

savethechildren

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