El abogado especialista en derechos de los niños, niñas y adolescentes, Carlos Trapani, aseguró que las medidas que está tomando el Estado venezolano para castigar a los responsables de abusos sexuales, así como estudiar un posible incremento en la pena máxima de cárcel contra los victimarios, no es suficiente para prevenir que estos delitos sigan sucediendo


Fuente: El Pitazo .- Los casos de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes aumentan en Venezuela y causan indignación entre los ciudadanos. Solo desde enero hasta noviembre de 2022 se registraron 1.494 violaciones, según cifras del Ministerio Público. A criterio de Carlos Trapani, abogado especialista en derechos de la niñez y coordinador general de Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap), en el sistema educativo no se profundiza sobre la enseñanza de temas de sexualidad, que le permita a los infantes identificar algún hecho de violencia. Igual ocurre en las familias donde el tema es tabú.

«No se puede hablar de abuso sexual si previamente no se habla de sexualidad. Hay que superar esa moralidad exagerada en los centros educativos porque los niños tienen derecho a la salud sexual y reproductiva. Por lo tanto, deben recibir información apropiada y adecuada que le permita un desarrollo sano y responsable de su sexualidad», indicó el especialista en un Twitter Space realizado por El Pitazo.

Trapani aseguró que las medidas que está tomando el Estado venezolano para castigar a los responsables de abusos sexuales, así como estudiar un posible incremento en la pena máxima de cárcel contra los victimarios, no es suficiente para prevenir que estos delitos sigan sucediendo.

La violencia siempre ha existido hacia los niños, pero ahora las redes sociales son una gran caja de resonancia que hace que los casos sean más visibles

Carlos Trapani, abogado especialista en derechos de la niñez, coordinador general de Cecodap

Advirtió que es indispensable ejecutar proyectos de prevención, además de «tener mecanismos para poder dirimir conflictos de una forma constructiva y no violenta». Asimismo, precisó que es indispensable el acompañamiento hacia un niño abusado y que las familias de las víctimas no se sientan solas en ningún momento.

El caso de violencia más reciente que ha causado molestia entre los venezolanos y que fue viralizado a través de un video en redes sociales, es el de un niño en la ciudad de Barquisimeto, estado Lara. En el audiovisual se observa a cuatro mujeres encima de la víctima, de aproximadamente 7 años de edad, mientras realizaban movimientos sexuales.

El Ministerio Público identificó a tres de las agresoras y el 23 de noviembre solicitó una orden de aprehensión y alerta roja de Interpol en contra de las mujeres que aparecían en el video. Además, busca saber el nombre y el paradero de dos personas que también están implicadas en el video.

En el caso de la madre del niño, Yenimar Rojas Linares, fue detenida por autoridades policiales, este viernes 25 de noviembre, en Cúcuta, Colombia. Será imputada por los presuntos delitos de comisión por omisión en abuso sexual, homicidio en tentativa, distribución de material pornográfico y asociación para delinquir.

Es una fantasía pensar que aumentar la pena contra victimarios de abusos sexuales genera mayor seguridad ciudadana

—¿Qué opina sobre el video donde se muestra una clara violencia en contra del niño?

—Nos lleva a una profunda reflexión sobre el rol del adulto en la vida de los niños y cómo ese representante puede ser una persona que garantiza protección o que puede tener un efecto devastador para un niño, niña o adolescente. Es un video que genera rechazo, rabia e indignación, pero eso tiene que ser el punto de partida para poder exigir cambios y transformaciones que garanticen a los niños un presente mucho mejor.

La violencia siempre ha existido hacia los niños y desde Cecodap tenemos muchos años denunciando el incremento no solo del abuso sexual, sino de otras expresiones de violencia, solo que ahora las redes sociales son una gran caja de resonancia que hace que los casos sean mucho más virales y tengan mator visibilidad. También abogamos por aquellos casos que no llegan a las redes y tienen derecho a la justicia y a la protección.

—El fiscal Tarek William Saab anunciaba una serie de medidas contra los que cometen abuso contra niños, niños y adolescentes, ante el aumento de delitos en lo que va de año. ¿Estas acciones son suficientes para frenar los crímenes? ¿Cuáles son las medidas que el Estado debe tomar?

—Las personas están cansadas de la violencia y tienen mucha frustración. Por eso se entiende que estamos en una lógica de mano dura, pero incrementar las penas no significa que se reducirán los delitos. El homicidio tiene una pena de 30 años, pero eso no quiere decir que haya menos homicidios, es una fantasía pensar que eso genera mayor seguridad ciudadana.

El delito se alimenta de la impunidad y a medida que exista más impunidad, habrá más violencia. Mientras hay causas estructurales que estimulan el delito, asociadas a la pobreza, desigualdad, falta de oportunidades, debilidad de la estructura familiar y escolar, el delito va cobrando mucha más fuerza. Podemos colocar las penas de 70 años, pero eso no es ninguna garantía de que los niños van a estar más protegidos. Yo creo que no hay que ofrecer argumentos que con el tiempo van a caer por su propio peso, porque no es verdad. 

En Cecodap hemos apostado a la prevención y la promoción, además de tener mecanismos para poder dirimir conflictos de una forma constructiva y no violenta. En aquellos casos que se cometió un delito debe haber una investigación y una sanción, pero respetando el marco legal y, sobre todo, dar el acompañamiento a las familias.

El delito se alimenta de la impunidad y a medida que exista más impunidad, habrá más violencia

—¿Tiene que ver la crisis general del país con la violencia hacia niños, niñas y adolescentes? ¿Esa violencia infantil es más severa en Venezuela?

—Es una realidad multicausal, eso parte por la estructura familiar, por la debilidad del sistema escolar, también pasa por los contextos de pobreza, desigualdad y por la impunidad. De igual manera, sucede por la migración debido a que los padres, como principales cuidadores, han dejado a los niños solos o bajo el cuidado de otras personas y eso evidentemente representa un factor de riesgo.

Es un conjunto de variables que incrementan los factores de riesgo. No solo para la violencia sexual, también para otros tipos de abusos, como el acoso escolar, la violencia familiar, social u otras expresiones que afectan la vida de los niños.

—¿Cuáles son las consecuencias del abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes a largo plazo?

—La violencia en términos generales tiene un efecto devastador y cuando se trata de la violencia sexual corremos el riesgo de cortar, interrumpir y afectar el proyecto de vida de los niños. Hay un mito de que la víctima es un agresor sexual en potencia durante su vida adulta y no necesariamente es así, pero esa víctima requiere acompañamiento. Una víctima tiene muchas más dificultades y eso es como una herida que queda abierta y si no la atendemos, va a estar ahí lastimando permanentemente. Creo que para una víctima es importante la justicia, la verdad y la reparación para que en función de eso tenga todo el acompañamiento psicosocial.

Otros daños están relacionados a su rendimiento y vida escolar, sus relaciones en la vida adulta, también vemos que las destrezas sociales que son básicas en la vida adulta se comprometen. Se establece el miedo en relaciones de pareja y a relacionarse con otros.  Incluso se puede asumir un comportamiento mucho más violento, en el que se ve a agresores en cualquier lado.

No tenemos una data oficial que nos permita desde una mirada histórica, ver cómo ha sido el comportamiento delictivo de un adolescente

—¿Hay algunas recomendaciones o directrices para que las instituciones educativas puedan orientar sobre los abusos contra niños, niños y adolescentes, y que una víctima pueda comunicar lo que está ocurriendo?

—Tenemos que hablar del tema sin miedo ni complejos en las instituciones educativas, pero de una forma clara y adecuada en función de lo que el niño quiere y necesita saber. Mientras tengamos miedo, tabú y no se digan las cosas como son e incluso para nombrar a los genitales se invente cualquier cantidad de nombres, desde ahí ya se empieza mal.

Si un padre o madre no sabe qué hacer, no tiene los recursos o las palabras adecuadas, debe buscar ayuda especializada porque es preferible que decante en la información a que se reciba de manera distorsionada, por otras vías, personas o por redes sociales. Tenemos que ser ese gran regulador o filtro que le permita a los niños tener una información acorde a la realidad y que puedan protegerse frente a los peligros. 

Los padres siempre deben estar alerta y monitorear. Eso ocurre cuando hablamos con los niños y adolescentes, dedicarles tiempo, conocer sus rutinas, sus dinámicas, cuáles son sus círculos de amigos, las cosas que le gustan, sus intereses y motivaciones. A partir de esa conversación podemos ver cuáles son los riesgos o peligros.

En la vida real, el agresor sexual puede ser una persona perfectamente normal, profesional, que tenga un buen discurso y una buena presencia

¿Cuál es el protocolo para atender a un niño que sufrió agresión? ¿Cómo se encuentra la atención en Venezuela hacia la víctima?

—Lo primero es proteger la vida, cesar la violencia y darle la atención médica de emergencia de ser necesario, esa tiene que ser la prioridad. Aunque no son pasos que necesariamente van en orden, en segundo lugar se debe denunciar porque eso detiene el delito, evita nuevas víctimas, acerca la niño a la justicia y es el inicio del proceso de recuperación terapéutico.

En la medida que una autoridad escucha, comprende, orienta, protege y ayuda a construir y deconstruir un hecho violento, ahí inicia la recuperación progresiva del niño frente a una situación de violencia. Por ello, la denuncia es importante. Hemos identificado un incremento en la recepción de casos, pero a medida que eso ocurrió, también aumentó la resistencia a la denuncia. Las familias no quieren denunciar por miedo a las amenazas, desinformación o porque han tenido experiencias negativas previas y prefieren no volver a denunciar. 

La violencia tiene un efecto devastador y cuando se trata de abuso sexual corremos el riesgo de cortar, interrumpir y afectar el proyecto de vida de los niños

Calos Trapani indicó que es necesario garantizarle el medio familiar a un niño que fue abusado, para que tenga seguridad, amor y protección. Aseguró que si no es su familia nuclear quien puede tenerlo, se deben buscar modalidades de alternativas de cuidado.

Recordó que el país tiene grandes desafíos en cuanto a los servicios de atención psicosocial en contextos de violencia, que actualmente son escasos y tienen una amenaza permanente de cerrar por falta de financiamiento.

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