El Ministerio de Educación reportó que la matrícula pasó de 5.570.942 estudiantes en julio de 2024 a 6.009.254 en julio de 2026, lo que representa un incremento de más de 438.000 alumnos. Sin embargo, la cifra contrasta con la anunciada por Nicolás Maduro en enero de 2024, cuando aseguró que 8.824.512 niños, niñas y adolescentes formaban parte del sistema educativo nacional. La diferencia entre ambos registros supera los 2,8 millones de estudiantes, una brecha que especialistas atribuyen a diversos factores

FUENTE ORIGINAL: VERSIÓN FINAL. –


A pocos días del inicio oficial del nuevo año escolar, las cifras divulgadas por el Ministerio de Educación en Venezuela generan interrogantes sobre la verdadera dimensión de la matrícula estudiantil y la cantidad de niños y adolescentes que permanecen fuera del sistema educativo.

El Ministerio de Educación reportó que la matrícula pasó de 5.570.942 estudiantes en julio de 2024 a 6.009.254 en julio de 2026, lo que representa un incremento de más de 438.000 alumnos, reseña Infobae

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Sin embargo, la cifra contrasta con la anunciada por Nicolás Maduro en enero de 2024, cuando aseguró que 8.824.512 niños, niñas y adolescentes formaban parte del sistema educativo nacional.

La diferencia entre ambos registros supera los 2,8 millones de estudiantes, una brecha que especialistas atribuyen a diversos factores, entre ellos la migración, la pobreza, la incorporación temprana de adolescentes al mercado laboral y las dificultades que enfrenta el sistema educativo.

Celsa Afonso, directora de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), considera que la diferencia responde a una dinámica «multicausal e interconectada», en la que la crisis socioeconómica y la movilidad humana tienen un peso importante.

La especialista destaca que la migración ha reducido la población en edad escolar dentro del país. De acuerdo con estimaciones de Acnur, alrededor de 7,9 millones de venezolanos han abandonado Venezuela desde el inicio de la emergencia humanitaria compleja.

Afonso también identifica la incorporación laboral temprana como uno de los principales factores de abandono escolar. El problema se concentra especialmente en tercero, cuarto y quinto año de Educación Media General, cuando muchos adolescentes dejan las aulas para incorporarse al mercado informal y contribuir con los ingresos de sus hogares.

A esto se suma el deterioro de las condiciones de las escuelas. Según la académica, la interrupción recurrente de servicios básicos limita la capacidad de los planteles para funcionar como espacios de protección y reduce la percepción de  la educación como una vía efectiva para mejorar las condiciones de vida.

La crisis también está vinculada con los rezagos de aprendizaje. Afonso advierte que las dificultades acumuladas en áreas fundamentales como lectura y matemáticas pueden generar desmotivación y aumentar progresivamente el abandono escolar.

La especialista señala además una desconexión entre la oferta educativa y las expectativas de los jóvenes, particularmente en materia de orientación vocacional y las realidades económicas y territoriales que enfrentan.

Estos problemas no son nuevos. Sin embargo, la investigadora sostiene que se han agravado con las condiciones actuales del país.

Uno de los principales obstáculos para evaluar la situación es la falta de información oficial detallada. El Ministerio de Educación no publica desde hace aproximadamente una década una memoria y cuenta que permita auditar de manera integral las cifras del sistema educativo. 

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A las dificultades estructurales se sumó el impacto del doblete sísmico ocurrido el 24 de junio, que afectó la infraestructura educativa en distintas zonas del país.

El ministro de Educación, Héctor Rodríguez, informó que 900 planteles sufrieron daños menores, 87 presentan fallas estructurales y 11 colapsaron completamente.

El Gobierno anunció un plan de rezonificación para reubicar a los estudiantes afectados y permitir el retorno a las aulas previsto para el 14 de septiembre.

No obstante, organizaciones como la Red por los Derechos Humanos de Niñas, Niños y Adolescentes (Redhnna) y Cecodap han advertido sobre un escenario de alta vulnerabilidad para garantizar el derecho a la educación después del terremoto.

Las organizaciones cuestionan la falta de información pública, técnica y verificable sobre las condiciones de cada plantel y advierten sobre los riesgos de acelerar el regreso presencial sin conocer con precisión la habitabilidad de las instalaciones.

Así, mientras el Gobierno destaca el aumento de la matrícula registrada en los últimos dos años, especialistas y organizaciones cuestionan la falta de datos verificables y alertan sobre los factores que continúan empujando a miles de niños y adolescentes fuera de las aulas venezolanas.

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