De acuerdo con organizaciones sociales, han circulado reportes sobre personas que intentan captar a menores mediante engaños, aprovechando la desesperación de las familias y la falta de controles en algunos puntos de atención.
Venezuela.- La emergencia provocada por los recientes terremotos en Venezuela despertó una nueva preocupación entre las organizaciones humanitarias: la situación de cientos de niños que quedaron huérfanos o separados de sus familias y que ahora enfrentan el riesgo de ser víctimas de secuestro, trata de personas y otras formas de explotación.
En medio del caos generado por los sismos, numerosos menores fueron rescatados de entre los escombros sin la compañía de sus padres y trasladados a hospitales o refugios temporales, donde permanecen a la espera de ser identificados y reunificados con algún familiar.
La vulnerabilidad de estos niños ha encendido las alertas de organismos internacionales y activistas, quienes advierten que personas sin escrúpulos podrían aprovechar la confusión para hacerse pasar por familiares y llevarse a los menores de manera ilegal, algo que ya ha sucedido en el pasado.
“Hay un grave riesgo de que personas sin escrúpulos se aprovechen de esta situación para robarlos o hacerles desaparecer”, advirtió el activista Jonatan Palacios a través de redes sociales.
Las denuncias ciudadanas se han concentrado principalmente en el estado de La Guaira y algunas zonas de Caracas, dos de las regiones más afectadas por el desastre.
De acuerdo con organizaciones sociales, han circulado reportes sobre personas que intentan captar a menores mediante engaños, aprovechando la desesperación de las familias y la falta de controles en algunos puntos de atención.
También se han documentado testimonios sobre individuos que buscan ingresar a hospitales y refugios asegurando ser familiares de niños que permanecen solos mientras reciben atención médica.
Ante este panorama, las autoridades venezolanas, a través del Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna), hicieron un llamado a la población para seguir únicamente los protocolos oficiales de identificación y reunificación familiar, con el fin de evitar casos de trata de personas o desapariciones.
La situación humanitaria es especialmente delicada para los menores que sobrevivieron al colapso de viviendas. Muchos perdieron a ambos padres durante el terremoto y ahora enfrentan no sólo el trauma de la tragedia, sino también la incertidumbre sobre su futuro.
“Después de que todo se viniera abajo, muchos niños dejaron de escuchar la voz de sus padres. En su lugar, oyeron la de los rescatistas que les daban instrucciones para salir de entre los escombros”, relató Lara Contreras, directora de Influencia, Programas y Alianzas de Unicef España.
La representante explicó que numerosos menores permanecen solos en hospitales mientras reciben atención médica y que, además de enfrentar las secuelas físicas y emocionales del desastre, desconocen dónde encontrar ayuda básica. “Buscan comida y no saben llegar a los lugares donde se están distribuyendo los alimentos”, señaló.
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