Cientos de mujeres venezolanas en embarazo avanzado, y con graves riesgos para su salud están llegando al centro de salud de emergencia establecido por Save the Children en la frontera con Colombia para recibir la atención que necesitan y que difícilmente pueden encontrar en su país debido a que el sistema de salud está casi colapsando.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

La situación en Venezuela es insostenible a nivel humanitario. Más de 3 millones de personas han huido de Venezuela en los últimos años y 2,4 millones se encuentran ahora mismo en países de América Latina y en el Caribe. Entre ellos, más de 500.000 son niños y niñas que se han visto obligados a huir a Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y el Caribe y que necesitan ayuda humanitaria; convirtiéndose actualmente en un éxodo masivo.

Se calcula que de no tomarse las medidas democráticas para que Venezuela salga de la crisis, a finales de 2019, más de 6.000 personas abandonarán cada día el país.

Atendiendo embarazadas en la frontera con Colombia

En este contexto, cientos de mujeres venezolanas en embarazo avanzado, y con graves riesgos para su salud y la de sus hijos, están llegando al centro de salud de emergencia establecido por Save the Children en la frontera con Colombia para recibir la atención que necesitan y que difícilmente pueden encontrar en su país debido a que el sistema de salud está casi colapsando.

Desde abril, cuando la clínica de la organización entró en funcionamiento, 792 mujeres venezolanas han sido tratadas antes y después del parto. En muchos casos, se trata de mujeres que, en el segundo o tercer trimestre de embarazo, también como resultado de complicaciones relacionadas con el trabajo laborioso en Venezuela, tuvieron que hacer frente al arriesgado viaje a Colombia, a menudo teniendo que dejar a sus familias en casa y sin un lugar donde quedarse una vez que llegaron a su destino.

Enfermedades y riesgos

Según Save the Children -organización internacional que lucha desde hace 100 años para salvar a los niños en situación de riesgo y garantizarles un futuro-, más del 60% de las mujeres que acudieron a la clínica tenían embarazos de alto riesgo, y más de la mitad de ellas sufrían de anemia por falta de alimentos nutritivos y asequibles en Venezuela, un país que ya ha sido abandonado por más de 4 millones de personas como consecuencia de los disturbios políticos y económicos.

Para otras mujeres y niñas, sin embargo, los riesgos provienen de las enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis y las infecciones por el virus del papiloma. En Venezuela, la inflación ha aumentado en más de un millón de por ciento, lo que ha impedido que la mayoría de la población pueda pagar la mayoría de los anticonceptivos en los últimos cinco años.

Unidad de salud sexual

Para satisfacer las crecientes necesidades, la clínica de emergencia de Save the Children también cuenta con una unidad de salud sexual y reproductiva en Macao, cerca de la frontera con Venezuela, que proporciona atención prenatal y postnatal, servicios de salud mental, apoyo a los sobrevivientes de la violencia basada en el género y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual.

Mujeres y niños vulnerables

“Alrededor de una quinta parte de todas las mujeres embarazadas que encontramos en nuestro centro son niñas menores de 18 años y que para llegar aquí en muchos casos tuvieron que dejar casi todo lo que tenían, incluyendo documentos. Esto significa que su acceso a la atención de la salud es extremadamente limitado, lo que agrava aún más los riesgos para ellos mismos y para sus hijos por nacer. Estamos hablando de mujeres y niños altamente vulnerables que, además de no recibir la atención médica necesaria, a menudo no pueden tener alimentos nutritivos o un lugar seguro para vivir”, afirma María Paula Martínez, Directora de Save the Children en Colombia.

“Por lo tanto, pedimos al gobierno colombiano que asigne más recursos a los niños migrantes de Venezuela, garantice el acceso a servicios de salud de calidad y promueva el respeto de los derechos de los migrantes venezolanos”, concluye María Paula Martínez.

vaticannews.va